Aprende lo que tienes que aprender, lo que le falta a tu ser.
Observa cada mensaje que el Señor pone en tu camino y aprende a distinguir sus regalos.
No pretendas ser el justiciero divino, cada ser humano tiene su aprendizaje, su castigo y su regalo.
Conócete a ti mismo, quiérete, respétate, que la vida así lo hará.
No malgastes tu tiempo preciado, goza la vida de sus mas ínfimos momentos.
Camina con paso seguro buscando tu verdad y siendo consecuente con tus pensamientos.
Sé capaz de sentir la luz, de verla y vivir en ella.
Enseña lo que sabes sólo a aquellos que te escuchen.
No culpes a nadie por tus desgracias, saca un aprendizaje de ellas, crece con ellas y supéralas con amor.
Fuertes de Corazón y Grandes de Espíritu...
Maestros de la Luz.....
domingo, 5 de julio de 2009
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