Cierra los ojos.
Respira profundamente Amor... llena los pulmones por un segundo... de Paz.
Concéntrate y huele Pureza...
Limpia tu mente con colores que te armonicen.
Busca equilibrio con sonidos suaves.
Flota libremente como si fueras parte del viento y con esa energía libera tus males.
Baña tu cuerpo con agua cristalina, aquella que Dios te envía del cielo en un tubo de luz y siente como suavemente
cae de cabeza a pies.
Seca tu cuerpo con la energía del sol, aquel que te eleva y dora el aura.
Por último, siente, tan sólo siente A DIOS EN Ti.
Fuertes de corazón y grandes de espíritu
Maestros de la Luz.....
jueves, 9 de julio de 2009
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aveces me parece que peso demasiado como si no me pudiera mi propio cuerpo
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